POV: Vivienne
La sala de seguridad de la galería Qasr Al-Fan se sentía más fría de lo habitual.
O tal vez era Vivienne.
Vivienne Delacroix-Salib temblaba.
No era un temblor visible. Era una vibración interna, como una cuerda de violín tensada hasta el punto de ruptura.
Llevaba media hora escuchando los informes de las demás.
Sera había conseguido la prueba del fraude financiero. Blue Falcon Ltd. Zara estaba desmantelando los servidores. Layla había envenenado los pozos sociales. Catalina mantenía al monstruo tranquilo en casa.
Todo iba según el plan.
Pero Vivienne tenía una carta más. Una carta que le quemaba en el bolsillo del pecho, justo sobre el corazón.
—Vivienne —dijo Catalina, sacándola de sus pensamientos—. Te toca. ¿Cómo va el bloqueo de activos en Zúrich?
Vivienne levantó la vista.
Vio los rostros de sus hermanas.
Catalina, con su fuerza tranquila. Sera, con su fuego. Zara, con su genialidad. Layla, con su dignidad.
Ellas arriesgaban todo.
¿Podía ella arriesgar menos?
—Los a