POV: Zara
El silencio en el apartamento de Deira se rompió con un sonido que Zara odiaba más que a nada en el mundo.
Una sirena digital.
Aguda. Rítmica. Insistente.
Provenía de su monitor principal, el que monitoreaba el tráfico pasivo de Al-Rasheed Holdings.
Zara, que estaba medio dormida sobre el teclado con una lata de bebida energética en la mano, se despertó de golpe.
La lata cayó al suelo. El líquido pegajoso se derramó sobre los cables.
No le importó.
Sus ojos se clavaron en la pantalla.