POV: Zara
El apartamento en Deira vibraba.
No por un terremoto. Sino por los servidores caseros que Zara había montado en el suelo.
El calor era asfixiante. Treinta y siete grados dentro de la habitación.
Zara se secó el sudor de las manos en sus pantalones de pijama.
—Concéntrate, chica —se murmuró a sí misma—. Tienes las llaves. Solo no hagas ruido al abrir la puerta.
Miró el papel arrugado junto a su teclado.
Tenía anotados tres códigos.
Eran los códigos que Catalina había memorizado visualmente al ver a Khalid desbloquear su tablet privada esa mañana.
77-Alpha-Blue. K-Z-R-1982. S-O-L-I-S-End.
Zara sonrió con una mezcla de admiración y asco. SOLIS-End. Khalid usaba el apellido de su esposa como contraseña para las cuentas donde planeaba destruirla.
Qué bastardo poético.
Zara crujió sus dedos.
La pantalla frente a ella era negra con letras verdes neón.
—Iniciando protocolo de inyección —susurró.
Sus dedos golpearon las teclas mecánicas. Clac-clac-clac.
Conectó su VPN a través de un