POV: Zara
El apartamento en Deira vibraba.
No por un terremoto. Sino por los servidores caseros que Zara había montado en el suelo.
El calor era asfixiante. Treinta y siete grados dentro de la habitación.
Zara se secó el sudor de las manos en sus pantalones de pijama.
—Concéntrate, chica —se murmuró a sí misma—. Tienes las llaves. Solo no hagas ruido al abrir la puerta.
Miró el papel arrugado junto a su teclado.
Tenía anotados tres códigos.
Eran los códigos que Catalina había memorizado visualm