(Catalina POV)
El coche de Sera no era un deportivo llamativo.
Era un sedán negro. Blindado. Discreto.
Conducíamos hacia las afueras de Dubái.
Lejos de los rascacielos. Lejos del brillo artificial de la Marina.
El paisaje cambiaba. Arena. Casas bajas. Silencio.
—¿A dónde vamos? —pregunté.
—Al exilio —dijo Sera sin apartar la vista de la carretera.
Llevaba gafas de sol oscuras, aunque el cielo estaba nublado.
—Ella no vive en la ciudad. Khalid se aseguró de eso. La desterró socialmente antes de