(Catalina POV)
El ascensor se abrió en el piso 148.
El silencio del penthouse me recibió como un sudario.
Caminé directamente hacia el vestidor.
No me quité los tacones.
No encendí las luces principales.
Fui directo a la caja fuerte oculta tras el espejo de cuerpo entero.
Mis dedos marcaron la combinación.
Click.
La puerta de acero se abrió.
Allí estaba.
Mi pasaporte español.
Lo saqué.
El tacto de la cubierta burdeos se sentía como la piel de un viejo amigo.
Lo abrí.
Catalina Solís-Navarre.
La