POV: Layla
El auditorio de la Ópera de Dubái estaba lleno.
Pero esta vez, no había mesas vacías ni silencios incómodos. Había murmullos de expectación. Había artistas, críticos, filántropos y jóvenes diseñadores que miraban el escenario con admiración.
Layla Amara Al-Qasimi estaba de pie tras el telón.
Llevaba un vestido de terciopelo azul noche, diseñado por un joven talento emiratí al que ella había becado. No llevaba las joyas de la corona familiar. Llevaba unos pendientes de plata hechos a mano por una artesana del zoco.
—Están listos para ti, Layla —dijo el director de la ceremonia.
Layla respiró hondo.
Hacía tres meses que había enviado aquel correo que destruyó la reputación de su padre. Hacía tres meses que había salido de su casa con una maleta y la cabeza alta.
Pensó que el mundo la rechazaría. Pensó que sería una paria.
Se equivocó.
Salió al escenario.
Los aplausos estallaron.
No fueron aplausos educados. Fueron aplausos cálidos, vibrantes.
Layla caminó hacia el atril. El f