POV: Seraphina
La sala de juntas del rascacielos Volkov Tower tenía la mejor vista de Dubái.
Mejor que la del Penthouse de Khalid. Porque desde aquí, se veía la caída de los demás.
Seraphina Benedetti estaba de pie frente al ventanal de cristal blindado.
Llevaba un traje de chaqueta rojo sangre. Sin escote. Sin joyas.
Solo llevaba un bolígrafo Montblanc en la mano y una certeza absoluta en el pecho.
La puerta se abrió.
Entró Nikolai Volkov.
El ruso ocupaba el espacio como una tormenta eléctrica. Llevaba un traje negro hecho a medida y esa sonrisa de lobo que había asustado a la mitad de los banqueros de la ciudad.
Pero a Sera no la asustaba.
—Llegas temprano, Seraphina —dijo Volkov, caminando hacia la cabecera de la mesa de caoba—. Me gusta la puntualidad.
—El tiempo es dinero, Nikolai. Y hoy voy a ganar mucho de ambos.
Sera se sentó. No en el lado de los invitados. Se sentó en el extremo opuesto al de él.
Igual a igual.
Volkov se sentó. Entrelazó los dedos sobre la mesa.
—Mis abogado