93. Una promesa sin sentido
—Altagracia —Azucena sonríe un poco. Su rostro aún es un torbellino de lágrimas, hinchazón por las mismas y rojizo. Apenas se han vuelto a sentar, y una vez la nombra, ella se gira para encontrar unos ojos nostálgicos que le devuelven no odio, ni rencor…sino simple cariño—. Aún no puedo creer que estás viva…jamás imaginé que habías sido tú. Todo éste tiempo había sido tú. Ximena…¿Cómo lograste transformarte en ella?
—Es una larga historia. Pero —Altagracia suspira. Abraza a su hermana por los h