77. Una búsqueda eterna, dolorosa y sin frutos
Los ojos de Altagracia parpadean ante la luz del sol cuando sale al patio. El fiscal Omar está en los asientos más arriba, y desde la distancia él la logra ver. Por lo que es notable como pide disculpas a los caballeros que están alrededor para acercarse a ella. Altagracia se detiene, una opresión que acaba de abalanzarse a ella yaciendo en todo su pecho, y no la deja continuar.
No es hasta que puede ver la mirada de escrutinio del sr Omar, acercándose con la mano puesta en el arma de su funda