22. Saliendo de la miseria
La expresión petrificada es lo único que se ve en ésta oficina. Fernando jamás había visto una expresión como tal en el rostro de Gerardo.
Los gestos endurecidos cambian a la estupefacción en una décima de segundo, el ambiente comienza a tensarse, y Gerardo pierde incluso las fuerzas del cuerpo. Su rostro toma un color blanco. Cuando palidece, se ha quedado sin palabras. Ningún sonido sale de sus labios porque el mundo de Gerardo se tambalea. Todo se tambalea.
—¿Qué dijiste? —el timbre de su vo