145. Una mirada tan brillante como las estrellas
Altagracia toma asiento junto a Gerardo, aún en la sala donde acaban de ver a Rafael marcharse de Los Reyes. Ambos observan al pequeño Matías descuidarse del alrededor para interesarse en sus juguetes, todavía en los brazos de su padre. Si fuera por ella, ya estuviera soltándole la noticia, pero sabe que esto merece ser especial para él. Para ambos.
—Gerardo, amor —Altagracia acaricia su mejilla con suavidad—, me gustaría decirte algo.
Gerardo sienta a Matías en sus piernas luego de darle un be