121. Dueña y señora
Altagracia le pidió a Gerónimo que se encargara de la administración de Villalmar mientras ninguna de ellas estuviese presente en la hacienda. Gerónimo preguntó acerca de Ana.
—Está embarazada. Puede quedarse aquí el tiempo que necesita —fue lo que respondió Altagracia.
A estas alturas, Ana no ha hablado con ella desde la boda. No desea arruinar la amistad que nació desde su niñez, pero la distancia habla por sí sola, y lo último que quiere creer es que Ana también ha conspirado en su contra. D