103. La perfecta combinación de su amor
El beso se profundiza, cada vez más más apasionado, necesitado. Altagracia lo rodea por el cuello para que sus labios no se desaparezcan de los suyos. No creía que podía desearlo tanto como ahora, pero ante la falta de aire y los movimientos de su pequeño tiene qué separarse.
Altagracia se sonroja de inmediato, sonriendo al tomar de vuelta a su bebé.
—¿Qué sucede, bebé? —Altagracia besa la manito de Matías—. ¿Estás molesto porque papá te quitó la atención?
—Y tú me la acabas de quitar a mí—Gera