Perspectiva de Ella
Margaret tosió.
Un segundo después, la sangre salió disparada de su boca y me salpicó el rostro, tiñéndome la visión de rojo. Sus ojos se abrieron de par en par mientras me miraba, incapaz de comprender lo que acababa de suceder.
Y entonces su cuerpo se aflojó.
No hubo un grito. No pronunció ninguna última palabra ni hubo un instante de agonía digno de una tragedia. Simplemente se desplomó al suelo y murió.
Creo que grité, aunque ni siquiera estoy segura. Lo único que recuerd