Perspectiva de Ella
Cuando abrí los ojos, no tenía idea de dónde estaba.
El lugar que me rodeaba no se parecía en nada al mundo que conocía. Era más oscuro y, al mismo tiempo, estaba lleno de sonidos. Gritos lejanos se mezclaban con una especie de estruendo profundo, como truenos que retumbaban sin llegar nunca a estallar. Me encontraba al borde de un acantilado altísimo, mirando hacia un océano de oscuridad que se extendía bajo mis pies.
Un océano de almas.
La masa negra se agitaba y se arremol