—¿Gabriel? —solté, sintiendo que todo encajaba de repente—. Entonces, después de todo, ¿él trabajaba para ti?
—¡Claro que sí! Con los artefactos podía devolverle la vida a quien quisiera. Gabriel fue el primero en quien lo probé, y él estaba más que dispuesto. Decía que haría cualquier cosa con tal de mantenerte alejada de Alexander. Pero fue tan... desagradable.
Margaret suspiró como si estuviera hablando del mal tiempo y no de alguien a quien había asesinado y devuelto a la vida.
—Había sangre