Perspectiva de Ella
—¿Cuánto escuchaste?
Las palabras me salieron más cortantes de lo que pretendía, pero no pude evitarlo. Como si aquella noche no pudiera ponerse peor, Anya —la dulce chica que jamás debió verse involucrada en todo aquello— acababa de escuchar quién sabía cuánto.
Frunció el ceño y se volvió hacia mí.
—Lo suficiente —respondió en voz baja mientras entraba en la habitación y cerraba la puerta detrás de ella—. Te escuché decir algo sobre que no podían acercarse demasiado y que al