—¿Saben adónde se han ido? ¿A dónde salieron de viaje? —preguntó Alexander.
Todos los guerreros negaron con la cabeza. Pero yo sabía exactamente adónde habían ido. O, al menos, tenía una idea bastante clara de dónde podían estar.
Le envié otra imagen a Alexander a través del vínculo. Esta vez, la de aquella casa donde Lilith y yo habíamos presenciado el ritual unas horas antes.
O quizá había sido la noche anterior.
Diosa, el sol ya estaba saliendo…
La comprensión volvió a parpadear a través del