De alguna manera, estar así juntos se sentía incluso más íntimo que hacer el amor.
—Siempre tuve la sensación de que estabas aquí, cuidándome —dijo Alexander mientras deslizaba los dedos por mi brazo y volvía a subirlos lentamente, erizándome la piel—. Estaba convencido de que podía sentirte cerca. A veces era tan intenso que llegaba a pensar que me estaba volviendo loco. Incluso hice que la doctora Evelyn me examinara para asegurarme de que no me pasaba nada.
Levanté las cejas.
—¿Fuiste al médi