Perspectiva de Ella
Sophia me miró como si acabara de orinarle encima a sus carísimos zapatos, aunque no era mi culpa que Alexander hubiera terminado su noche antes de tiempo. Después del día que acababa de tener, ya no quería ni verlo.
—Pero… —empezó Sophia con voz quejosa, solo para ser interrumpida por Alexander.
—Habrá otras noches, Sophia —dijo Alexander, separándose de la pared donde estaba recargado y guiándola hacia la puerta—. Ve a dormir. O no. Eres adulta. Solo déjame para que pueda h