Perspectiva de Ella
Llegué a la pequeña casa victoriana justo a tiempo. Tony me esperaba en la escalinata principal y, en cuanto me vio acercarme, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro.
—¡Ella! ¡Llegaste! —exclamó mientras me abría la puerta—. Pasa, pasa. Podemos comenzar con las pruebas de inmediato.
Dejé que tomara mi abrigo y, mientras lo guardaba en el armario del pasillo, me agaché para acariciar las orejas del gordo gato atigrado que se paseaba por allí.
—¿Qué tipo de pruebas vamos a h