Se me cerró la garganta. Había perdonado a Liam hacía mucho por todo lo que había pasado entre nosotros, pero escucharlo decirlo en voz alta, reconocer sus errores y disculparse de verdad... significaba mucho más de lo que había imaginado.
—Solo te extrañé durante esos diez años que estuviste fuera, ¿sabes? —susurré—. Eso es algo que nunca va a cambiar.
—Lo sé.
Liam se acercó un poco más, tomó mi mano entre las suyas y depositó un suave beso sobre mis nudillos.
—Gracias por haber estado siempre