Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Liana Rivers cayó rendida en la cama de su hermanastro —dominante, oscuro y peligrosamente irresistible—, Killian Wolfe, le entregó todo: su corazón, su cuerpo, su virginidad. Pero cuando descubrió que estaba embarazada y se enteró de que él estaba comprometido con otra mujer, huyó en silencio, cargando un corazón hecho pedazos y un hijo que él jamás conocería. Ahora, siete años después, es una madre soltera que lucha por salir adelante, trabajando como conserje de hotel, haciendo todo lo posible por ocultar su pasado, y a su hijo, del despiadado Alfa que la destrozó. Hasta que, una noche, él vuelve a encontrarla. Más rico. Más oscuro. Más poderoso que nunca. Y la quiere de vuelta. Killian no está aquí solo para jugar a la familia feliz. Quiere control: de su vida, de su cuerpo, de su hijo. Y esta vez, no lo está pidiendo. Ella huyó de él una vez. Pero ahora que él conoce la verdad... quemará el mundo entero con tal de conservar lo que es suyo.
Leer másPOV DE KILLIANNo sé cómo el auto no se desarmó con la fuerza con que pisaba el acelerador. Tenía los dedos crispados alrededor del volante, rígidos, sin sangre. Cada vez que parpadeaba veía otra vez el rostro de Liana, esa mirada en sus ojos cuando me contó lo que Cynthia le había hecho.No me importaban los baches ni que probablemente fuera a volcar el auto si no tenía cuidado. No me importaba nada. Solo estaba lleno de rabia.Cuando llegué a la vieja cabaña, fue demasiado fácil. La puerta ni siquiera tenía bien puesto el seguro. Entré de golpe y ahí estaba ella, Cynthia, tirada sobre la cama como si estuviera de vacaciones, con el teléfono en la mano, como si no tuviera una sola preocupación en el mundo.—¿K-Killian? —tartamudeó, poniéndose de pie tan rápido que el teléfono se le resbaló de los dedos y cayó con un golpe seco—. Killian... ¿c-cómo me encontraste? ¿Quién te dijo dónde estaba? ¿Qué haces?No respondí. Tenía el rostro endurecido por la furia. No parpadeaba ni respir
POV DE KILLIANNo tardé en llegar a la bodega. Tuve el pecho apretado todo el camino. Ni siquiera me di cuenta de lo fuerte que aferraba el volante hasta que estacioné y vi que los nudillos se me habían puesto pálidos. En cuanto entré, el lugar apestaba a sangre, sudor y lágrimas, pero no me importó. Mis ojos encontraron de inmediato a Logan y a Steve, de pie frente a los tres bastardos que se habían atrevido a ponerle las manos encima a Liana.Tenían las muñecas atadas, colgadas muy por encima de sus cabezas, estiradas por gruesas cuerdas sujetas a una argolla de hierro empotrada en un pilar de concreto. Sus ropas estaban rasgadas y la sangre ya empapaba partes de sus camisas por la paliza que habían recibido. Logan tenía un látigo de cuero en una mano, mientras que Steve usaba una barra de metal oxidada que había recogido del suelo.No dije una palabra. Simplemente caminé hasta la silla del rincón, la acerqué despacio y me senté. Crucé la pierna. Y observé. No tenía prisa. Quería
POV DE KILLIANCuando llegamos a la casa del padre de Liana, todos ya estaban afuera esperando. En cuanto mi auto se detuvo, corrieron hacia él, con el rostro tenso de preocupación y pánico.—Ay, mi niña... —exhaló mi madre, con la voz quebrada, mientras abría la puerta del copiloto y ayudaba a Liana a bajar con delicadeza. Liana estaba callada, apenas lograba mantenerse entera, pero asintió y dejó que mi madre la sostuviera. Su padre se veía completamente destrozado, pálido, con la culpa escrita en la cara, y aunque intentaba mantenerse fuerte, pude ver los surcos de lágrimas bajándole por las mejillas.—¡Mami! —la voz de Ryan rompió el silencio mientras corría directo hacia ella.Liana se agachó un poco y lo abrazó, con las manos temblando al estrecharlo. No le dijo una palabra a nadie más. Cuando miró a su padre, su rostro no mostraba enojo, solo... dolor. Un dolor profundo y una decepción honda. Lo sentí en ella, incluso sin el vínculo.Se volvió hacia mí en silencio.—Por fa
POV DE KILLIANMientras iba hacia el norte, siguiendo el vínculo que, sorprendentemente, se había calmado, el corazón me latía rápido, casi con violencia, como si intentara salirse del pecho. Algo había cambiado. No sabía exactamente qué había pasado, pero podía sentirla. Podía sentir a Liana respirando con fuerza a través del vínculo; era una respiración estable, sin pánico, no como hacía un rato, cuando sentí su miedo apoderarse de mi alma con tanta fuerza que casi pierdo el control del auto.Pero ahora... ahora estaba tranquila. Estaba viva. Estaba respirando. Pero no lograba alcanzarla, por mucho que lo intentara con el enlace mental. Esa parte seguía bloqueada. Era como si estuviera en algún punto entre la seguridad y el peligro, y lo único que sabía con certeza era que tenía que llegar hasta ella. Rápido.Saqué el teléfono y marqué a Logan.—Te voy a mandar una dirección —dije en cuanto contestó.—¿Killian? ¿Qué demonios está pasando? ¿Por qué te fuiste sin decir nada? ¡Ya í
Último capítulo