Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Liana Rivers cayó rendida en la cama de su hermanastro —dominante, oscuro y peligrosamente irresistible—, Killian Wolfe, le entregó todo: su corazón, su cuerpo, su virginidad. Pero cuando descubrió que estaba embarazada y se enteró de que él estaba comprometido con otra mujer, huyó en silencio, cargando un corazón hecho pedazos y un hijo que él jamás conocería. Ahora, siete años después, es una madre soltera que lucha por salir adelante, trabajando como conserje de hotel, haciendo todo lo posible por ocultar su pasado, y a su hijo, del despiadado Alfa que la destrozó. Hasta que, una noche, él vuelve a encontrarla. Más rico. Más oscuro. Más poderoso que nunca. Y la quiere de vuelta. Killian no está aquí solo para jugar a la familia feliz. Quiere control: de su vida, de su cuerpo, de su hijo. Y esta vez, no lo está pidiendo. Ella huyó de él una vez. Pero ahora que él conoce la verdad... quemará el mundo entero con tal de conservar lo que es suyo.
Leer másPOV DE LIANADespués de la cena, cuando todo se había calmado y Ryan ya estaba profundamente dormido, me senté en mi cama a cepillarme el cabello cuando escuché un suave golpe en la puerta.—Adelante —dije.Mamá entró, con una expresión tranquila pero seria. Se acercó lentamente y se sentó en el borde de mi cama. Tenía los dedos fuertemente entrelazados sobre su regazo.Me miró por un momento y, finalmente, hizo la pregunta que claramente había tenido en mente durante toda la noche:—Liana... ¿quién es el padre de Ryan? ¿Es...?Pero antes de que pudiera terminar, su teléfono sonó con fuerza. Dio un ligero salto, buscándolo a tientas en su bolsillo.—¿Bueno? —respondió rápidamente.Hubo una larga pausa. De repente, sus ojos se abrieron de par en par y se llevó la mano a la boca.—¿Despertó? ¡¿Mi esposo despertó?!Me puse de pie al instante.—¡Despertó! —jadeó, ya de pie—. ¡Tu padre despertó!Salió corriendo de la habitación.Tomé mi suéter y fui tras ella. Al llegar a la sa
POV DE LIANAEn cuanto mi madrastra salió de la habitación, me dejé caer de espaldas sobre la cama y solté un enorme suspiro de alivio. El corazón me latía con fuerza en el pecho. Ella ya estaba empezando a sospechar. Podía verlo en sus ojos. La forma en que miraba a Ryan no era solo una mirada cálida o sorprendida; era como si lo estuviera estudiando, uniendo las piezas en su cabeza.Y, honestamente, no hacía falta ser un genio para lograrlo.Ryan se parecía muchísimo a Killian. Demasiado. Los mismos ojos profundos. La misma barbilla marcada. Incluso la misma forma en que fruncía el ceño cuando estaba confundido. Era evidente, y por mucho que yo intentara negarlo o fingir, saltaba a la vista. Cualquiera que lo mirara de cerca lo notaría.Me quedé acostada en la cama, mirando al techo. Mi mente iba a mil por hora, tratando de pensar en formas de evadir el tema si ella me preguntaba. No había dicho nada directamente, pero, por cómo se veían las cosas, se lo estaba tomando muy en ser
POV DE LIANA—¿Acaso esto no es...? —Su voz se apagó mientras se frotaba los ojos, mirando alternadamente a Killian, a Ryan y a mí. Su expresión era una mezcla de confusión y asombro al darse cuenta de la situación.Su mirada se posó en Ryan, quien ahora se escondía tímidamente detrás de mi pierna.—Liana —dijo despacio, con cautela—, ¿este es tu hijo?Asentí con suavidad. El corazón me iba a mil por hora.—Sí, mamá. Él es Ryan.Killian permanecía de pie junto a nosotros, sin decir nada, con las manos en los bolsillos y una expresión indescifrable.Me arrodillé al lado de Ryan y le acaricié sus rizos con ternura.—Mi amor, saluda a tu abuelita.Ryan parpadeó, un poco inseguro, y luego dio un paso al frente.—Hola... soy Ryan —dijo en voz baja, con un tono titubeante pero educado.Mamá solo se le quedó mirando. Completamente paralizada.Le observó el rostro y luego volvió a mirar a Killian. Sus ojos recorrían lentamente cada facción de ambos. El parecido no era ningún secret
Asentí levemente.Él también eligió una pequeña sudadera con capucha verde para Ryan, una con autos de caricatura, y lo ayudó a cambiarse en el auto mientras yo permanecía sentada en silencio, contemplando el camino frente a nosotros.Una vez que Ryan estuvo listo, se recostó contra la ventana y cerró los ojos. Killian encendió el motor de nuevo.Yo me senté en el asiento del copiloto con los brazos fuertemente cruzados, como si estuviera intentando sostener los pedazos de mí misma para no desarmarme.Killian me miró de reojo una vez.—Si necesitas algo...—Estoy bien —dije rápidamente.Continuamos el viaje y, para el momento en que Killian se estacionó frente al hospital, mi corazón ya estaba latiendo tan rápido que sentía que en cualquier momento me iba a estallar en el pecho.Le lanzó las llaves al botones del estacionamiento y se apresuró a abrirme la puerta.—Vamos —dijo con suavidad, cargando a Ryan en sus brazos.No lo pensé dos veces. Corrí.Me guio a través de las s
Último capítulo