Por un breve momento, Catherine tuvo la esperanza de que sus palabras fueran ciertas, de que se sintiera al menos un poco preocupado por ella.
—¿Podrías dejarnos solos? —le cuestiono a su nana.
—Por supuesto, si necesitan algo saben dónde encontrarme —accedió enseguida, dirigiéndose hacia la puerta de inmediato.
Apenas escucho como sus pasos desaparecerían en el fondo del pasillo, soltó a Catherine de forma brusca, alejándose de ella un par de pasos.
—No te equivoques. No eres y jamás será