Mundo de ficçãoIniciar sessão— ¡James! Se muere, ¡Se muere! — James alcanzó a escuchar, tan pronto abandonó el auto para venir en su ayuda.
Se quedó helado al ver el charco de sangre en el que Mikel estaba tirado, los nervios de Isabella estaban fuera de control, y solo repetía que era su culpa.
— Es mi culpa, ¡Es mi culpa, James! Yo hice esto…
— ¡Shiss! No digas nada, por favor, ahora no, hablaremos en casa. Ha llegad