—¿Estás segura de que quieres irte sola? — James insistió, no quería perderla de vista en el estado en el que se encontraba.
—Sí — respondió a secas y sin mirarlo a la cara.
Ella se dio la vuelta y, sin siquiera despedirse, se dirigió hacia la calle en busca de un taxi.
James la observó desaparecer con una extraña sensación de desasosiego en el estómago, nunca la había visto así, ni siquiera cuando Beatriz murió, ella había llorado mucho y se había desahogado, pero ahora simplemente se cerraba