Isabella miraba el desayuno, pensativa, algo en él le recordó tiempos pasados.
—Señorita, ¿Hay algún problema con los panqueques? — Ada le preguntó — Puedo prepararle otra cosa si usted prefiere. En realidad fue el señor Lennox quien pidió este desayuno, pero sé que a usted le gustan las cosas más fitnes.
La mujer había cocinado para Isabella desde hacía unos ocho meses y ahora estaba adaptándose al nuevo ritmo de trabajo mansión, pero sabía que ella solía desayunar comidas ligeras.
—No, déjalo