Mikel subió al auto al lado de su padre, que le daba instrucciones al chofer para que avanzara. La fiesta había terminado en los buenos deseos para el venidero año nuevo; y los apretones de manos de rigor social solo para empatizar con los nuevos conocidos en la Compañía.
—¿Qué te han parecido nuestros nuevos socios, hijo? — Emmett preguntó encendiendo un puro.
—Creo que son obscenamente ricos — respondió con un deje de envidia en el fondo.
—¿Noto algo de incomodidad con eso? — girándose a verl