MÍA
Bill me lleva hasta una de las estancias dentro de la fortaleza Sokolov, aún no me repongo de la impresión que me suscitó ver el nombre de Emma en su móvil, ya tenía claro que Bill la había ayudado, lo que me lleva a recordar las palabras que me dijo ella la primera vez que se fue.
—Tú eras el contacto al que Emma me pidió llamar, en caso de que me sucediera algo —apunto, admirando los enormes estantes de libros que cubren las paredes.
—Sí, la conocí hace ocho años por medio de Basil, dig