MÍA
Observo con atención cómo el médico atiende a Portia, quien ha despertado hace dos horas, con lágrimas en los ojos, exudando rabia fingida. Basil permanece a su lado, tenso, sin mirarme, lo odio en estos precisos momentos porque debería estar a mi lado, no en el de ella.
Viktoria mira con detalle la escena y veo la frustración y la confusión en su mirada, cuando enfoca a su hijo, mientras que Bill, es quien se sienta a mi lado como muestra de apoyo, ambos sabemos que de aquí, es el único e