Doña Rosario se encontraba muy alterada cuando los sirvientes le informaron que alguien de la casa del Duque Defensor del Reino había ido a exigir el pago de una deuda. Inmediatamente mandó llamar a Theobald para interrogarlo sobre el asunto.
Theobald sabía que ya no podía ocultar la situación. Al ser tan visible y comentada por los sirvientes, decidió contar la verdad.
Doña Rosario, furiosa, exclamó:
—¡Pero qué desastre! ¿Cómo pudiste casarte con alguien así? ¡Cada día trae problemas! Si no bas