Theobald finalmente decidió buscar a Desislava. No quería seguir discutiendo pero necesitaba hablar seriamente con ella.
Al llegar a la habitación, la vio sentada en la cama, abrazada a una manta. Su rostro seguía cubierto por un velo negro. Desde que tenía cicatrices en su cara, había mandado hacer muchos velos de diferentes colores. Salir sin velo o sombrero era algo que nunca haría.
Antes, cada vez que la veía, siempre parecía lista para enfrentarlo en cualquier momento, con una actitud agres