Pasaron dos días, y doña Rosario envió una carta diciendo que al día siguiente vendría a visitar a Isabella acompañada de la señorita Dolores, la tercera hija de la familia León.
Cuando doña Filomena fue a informarle le dijo: —¿Por qué no mejor no los recibimos? No sabemos qué quieren. Si fuera para preguntar sobre la situación de la casa de los Vogel, ya lo habrían hecho, no después de que el matrimonio estuviera casi resuelto, ¡y hasta los vestidos de novia ya estaban en preparación!
Isabella