La mirada del susodicho se iluminó en seguida. —¿Ya te he dicho que eres el mejor hermano mayor del mundo?
—Sí, sí. —decía con desdén. —Decías eso cuando éramos niños, y cinco minutos después decías que era el peor de los hermanos cuando no te dejaba tocar mis cosas.
Gabriel rió antes de volver a agradecerle. El menor de los hermanos DuPont, pareciendo contraer un repentino vigor al saber sobre sus próximas vacaciones, caminó con una sonrisa por los pasillos para encargarse de las cosas que deb