—El segundo al mando ha enviado una carta. Ha pedido que se la entregue personalmente.
Luego de un "gracias" y de una reverencia por parte del guardia, Adrien cerró la puerta a la vez que observaba con rareza la carta entre sus manos. Gabriel no escribiría una carta para preguntar cómo estaba o cuándo regresaría de forma casual, sólo lo haría para comunicarle problemas. Aún de pie en el pasillo de entrada, abrió el sobre, dando de inmediato con la hoja en su interior.
Dificultades y peligro. Es