Hana suspiró mientras se veía en el espejo, la vergüenza no dudó en causar bastantes estragos en ella.
Lavó sus manos sólo por necesitar durar más tiempo allí adentro, secándolas con lentitud; necesitaba descansar de todo esto, pero estaba en deuda con Adrien. Tal vez de no ser porque el pálido la hubiese salvado de una muerte lenta provocada por la hemorragia en la herida que Jackson había hecho o por una infección de la misma, no hubiera aceptado ser parte de esta farsa. Desde que supo sobre