Parte XVI.- No hagas una tontería.
La noche cayó sobre la Puerta oculta, sumiendo la ciudad en un manto de sombras y luces titilantes. El aire nocturno estaba impregnado del aroma a leña quemada y especias provenientes de los puestos que aún permanecían abiertos. Sentado junto a Sora, el viejo Cian y Gallen, repasábamos los últimos preparativos antes de partir hacia el gran coliseo. La tensión flotaba en el ambiente, pero también había un aire de expectativa.
—No sabía que también tenías que entrar con nosotros al torneo —dije,