Capítulo 70. No puedes vivir con dos mujeres
El cuerpo de Luz perdía la vida con cada segundo que pasaba. No era lo mismo un lobo sano y fuerte cargando su cuerpo que el de un hombre cuyos siglos ya no recordaba y que había sido entrenado para la educación y no para la batalla.
—¡Resiste, Luz, no te vayas! —rogó casi imploró el anciano con lágrimas en los ojos.
Jamás en sus siglos había visto la vida de alguien escaparse frente a sus ojos.
—Por favor, diosa, ayúdala —murmuró Zacarías sacando todos los instrumentos y poniéndose manos a la