Capítulo 39. Reconocerla.
La voz de Nero se quebraba por segundos en lo que le contaba a Henry lo que había sucedido en aquel instante.
El corazón en su pecho no dejaba de presionar y latir con fuerza como si quisiera salir corriendo.
—Amigo... Nero... No fue culpa tuya, lo sabes... ¿no? —intentó decir Henry mientras palmeaba su hombro—. Ninguno tenía planificado que eso sucedería o que ese hombre aparecería y no sabemos que es lo que quiere.
La respiración de Nero se cortó por un segundo antes de responder.
—... yo