Capítulo 3. Una luna y un sentimiento
Nero pudo jurar que el cerebro de Fernan se había movido de lugar con el puñetazo que le propino Henry.
Henry era médico y su hermano mayor, alguien de carácter muy severo, sus pacientes siempre eran lo primero además de su esposa.
—¿Cuántas veces te voy a decir que dejes de causar problemas? ¿Por qué tengo que estar resolviendo errores? ¿Es que no te cansas?
Fernan miró al suelo mientras Henry le daba pequeños golpes con su guante de látex. Suficiente era verlo arrugar la cara y ver su cara en