Capítulo 28. Dándole al enemigo tu debilidad
James miró a su alrededor y tragó saliva cuando vio una pintura de Nero junto a un lobo de ojos rojos. Parecían muy cercanos, pero lo suficientemente peligrosos por separado para personas ajenas a su entorno...
"Como yo...", pensó para sí mismo, soportando ese ligero temblor en sus piernas.
Nero lo miró y sonrió tranquilamente pensando: Exactamente de ese cuadro, ¿qué le había llamado la atención? ¿Raí, él o los dos?
—¿Te gusta lo que ves, Jamecito? —Espetó Henry de repente, viendo en el chico