—De todos modos, todavía te llamaré tía por la cortesía. Cuidaré de Sergio, pero si se despierta o no está fuera de mi control.
—Está bien, Luna, siempre y cuando estés dispuesta a cuidar de él. Gracias, Luna. —respondió Carmela con sorpresa. Luego Se levantó y se acercó para tomar la mano de Luna, pero Luna la esquivó.
—Sin embargo, hay algo que quiero dejar claro. Solo lo cuidaré y no estaré con él. Entre Sergio y yo, ya no hay ninguna posibilidad. La persona que me gusta es Martín. Incluso si