Dijo que todo pasaría.
A mediados de abril, la temperatura en la Capital alcanzó un nuevo máximo. En el transcurso de unos meses, Luna, de veintitrés años, se volvió madura e introvertida, y sus emociones podían quedar bien ocultas bajo su sonrisa. Lola dijo que Luna había madurado mucho y que ya no estaba tan feliz como antes. Luna se rio de sus tonterías, pero Lola le dijo con seriedad que si el amor le traía dolor, era mejor dejarlo ir.
Luna entendía esto. Pero Luna no estaba dispuesta a de