Luna se sentó al lado de la cama de Sergio, devanándose los sesos para pensar qué decirle y por dónde empezar. Pensó que dieciocho años era mucho tiempo, pero cuando Luna recordaba, no había mucho de lo que valiera la pena hablar.
—Sergio, ¿por qué te has vuelto tan cobarde? Acostado aquí, sin decir nada, ¿de qué estás tratando de escapar? El Sergio que conozco no solo está entre los mejores en rendimiento académico, es alto y guapo, y muchas chicas te adoran. Si no te hubiera seguido como una t