Leticia consoló a Luna y le dijo que si de verdad le gustaba Martín, debía luchar por él. Porque el futuro les pertenecía juntos y debían enfrentarlo juntos. Luna sabía que su madre tenía razón. Sin embargo, Luna ni siquiera podía ver a Martín, entonces, ¿cómo podría decírselo? Durante este tiempo, la frecuencia de sus llamadas telefónicas disminuyó significativamente. Incluso cuando hablaban, solo intercambiaban algunas palabras de preocupación el uno por el otro o mostraban el amor.
Dos proyec