Temiendo que iba a perderla como amiga, me sentía bastante decepcionada durante varios días.
Por una tarde lloviosa, me encontraba coloreando un boceto en mi escritorio cuando de repente mi teléfono sonó.
Dejé el pincel, me lavé las manos y tomé el teléfono para encontrar que era la videollamada de Martín.
—Estuve a punto de ir a la comisaría a reportar tu desaparición, dado que no has contestado mis llamadas ni mis mensajes en días.
La risa ronca de mi hermano mayor resonó en mis oídos, sorpre