Capítulo 70. Apuesta de vida o muerte
—Baja esa arma. O estos documentos se convertirán en cenizas ahora mismo.
Aletta habló en voz baja. No había temblor en su tono, aunque el sudor frío ya empapaba su espalda. Estaba de pie en medio de un almacén con olor a humedad, justo bajo una lámpara colgante que oscilaba.
Frente a ella, Bram permanecía con una expresión indescifrable, capaz de volverse locura o furia en cualquier instante. Aquel hombre había sido el antiguo jefe de seguridad de Adrian, descartado sin más hacía unos meses.
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