Capítulo 69. La traición de la confianza
—¡Deja de actuar como si fueras la única que sufre aquí, Aletta! —dijo Adrian, y el eco de su grito resonó con fuerza en la habitación que de pronto se volvió sofocante.
Estaba de pie en medio del cuarto, su camisa negra desordenada, las mangas arremangadas sin cuidado. Sus manos estaban apretadas a los costados, con tanta fuerza como si intentara contener una emoción que amenazaba con desbordarse.
Aletta lo miró. El hombre frente a ella era un extraño. Ya no quedaba rastro del hombre que algun