Capítulo 93. Redimir la falta
—No necesito que me perdonen ahora. Solo les pido que no me odien; impónganme cualquier castigo, lo aceptaré con el corazón abierto.
La voz sonaba ronca, casi ahogada en el silencio del salón familiar de la mansión Vance.
Luca estaba arrodillado sobre el frío suelo de mármol, con la cabeza hundida entre los hombros. Ya no había en él aquella mirada desafiante ni esa media sonrisa burlona que solía mostrar cuando creía tener la razón.
Aletta se quedó helada junto al sofá; sus manos, que acomodab