Capítulo 97. Demasiado real
—Cariño, estás muy emocionada —le dijo Adrian con una sonrisa tierna.
—Han pasado tres años sin verlo en persona. Lo extraño muchísimo —respondió ella con entusiasmo.
Aletta estaba en primera fila, junto a Adrian y Arlo, que sostenía de la mano a la pequeña Amira.
El corazón le latía con fuerza; sus dedos temblaban dentro del bolsillo del abrigo. Tres años enteros dedicados al hogar, cuidando de Arlo y de la pequeña Amira, le habían impedido viajar a Londres para visitar a su único hermano.
El